Etiquetas

cuentos (15) dirección (34) ecología (3) economía (110) energía (7) exterior (19) innovación (20) laboral (39) León (53) Noticias (88) política (70) tendencias (39) turismo (10)

jueves, 5 de julio de 2012

TITULADOS

Hace unos días, las aulas de las Universidades se llenaron de nervios por la temida Selectividad. Muchos jóvenes, aún sin saberlo, se medio jugaron su futuro pasando por unos exámenes que les darán el pase, o no, a la carrera elegida, eso si tienen claro qué quieren estudiar, dónde quieren enfocar su formación universitaria, ya que el 70% no tienen muy claro a qué dedicarse o dudan entre varias carreras.

Los que empiezan ahora la siempre excitante etapa universitaria ni siquiera imaginan cómo estarán las cosas de aquí a 4-5 años, cuando tengan que enfrentarse a la realidad laboral. Ahora mismo el panorama para los recién titulados es desolador, a la mayoría les espera la larguísima cola del paro, la emigración o jugársela y montárselo por libre, siguiendo la tendencia de “hágalo usted mismo” que tan buen predicamento tiene en los foros del bricolaje.

España es la meca del paro juvenil, pero, ¿qué hacemos para remediar esta situación? ¿Cuántos licenciados españoles, por ejemplo, buscan o llegan a acuerdos con empresas antes de que lleguen a graduarse? En Japón, por ejemplo, más del 80% de los estudiantes universitarios acuerdan el contrato para su primer empleo un mes antes de licenciarse. La mayoría de los licenciados saben en qué compañía iniciarán sus trayectorias profesionales incluso un año antes de graduarse cuando comienzan a enviar sus solicitudes y conciertan sus primeras entrevistas con empresas.

Sí, ya sabemos que el mercado laboral japonés es uno de los más estables y exigentes del mundo y puede arrojar estas cifras pero, ¿realmente hablamos de planetas diferentes o podríamos intentarlo aquí? Eso, si quedan empresas…

De los datos recientes de un estudio de la consultora especializada Círculo Formación se desprende que el 30% de los jóvenes de León, Burgos y Valladolid, que se examinan estos días de la Selectividad, quieren convertirse en funcionarios, mientras que el 40% aproximadamente tiene como objetivo trabajar en la empresa privada y el 25% orientarán su futuro como emprendedor y trabajar por cuenta propia. Son datos bastante positivos, en mi opinión, porque reflejan la tendencia de que el empleo público tiende a bajar y la opción emprendedora y de empresa privada va en aumento.

Siguiendo con la realidad provincial y aportando más datos, la Universidad de León, por ejemplo, tiene un 17% de abandono, especialmente en las titulaciones de Historia, Geografía y sorprendentemente también en Informática, un campo laboral que ha abierto muchas expectativas en la provincia en los últimos años con la consolidación de un polo tecnológico importante. De los 2.443 alumnos que iniciaron sus estudios universitarios en León, 419 no llegaron a graduarse.

En principio y según los expertos, esta tasa de abandono no es preocupante, ya que la ULE está entre las diez universidades españolas con menor índice de abandono, y si lo comparamos con el índice de fracaso escolar en secundaria, 26,2%, en León y 28% de media en España, pues parece que es una cifra asumible por el sistema.

Pero, en mi opinión y en la de otros muchos, es el propio sistema el que no es aceptable ni útil para los jóvenes en proceso de formación ni para el resto de la sociedad sobre la que recae el coste de la educación.

Tenemos un sistema desequilibrado, despilfarrador y contradictorio. España es el país de la UE con más trabajadores sobrecualificados, en concreto, el 31% frente al 19% de media europea, es decir, tienen un título universitario o de FP de grado superior pero ocupan un empleo por debajo de ese nivel. Esto, ¿qué quiere decir? Pues que tenemos un modelo educativo y productivo erróneo, que la formación sigue estando al margen del mercado laboral y de las necesidades de la sociedad y, sobre todo, que desperdiciamos los escasos recursos que tenemos, lo cual es muy grave, no sólo porque el proceso formativo es muy caro sino porque subemplear a los que ya están formados es todavía más lamentable y frustrante para los afectados.

Hace un par de meses contemplamos una huelga y concentración históricas del sector de la enseñanza. Profesores y alumnos se lanzaron a las calles en protesta por los recortes del Gobierno. Puede que tengan razón en sus reivindicaciones, están en su derecho, sin embargo, desde mi punto de vista, debió ser una huelga y manifestación más históricas si cabe, si hubieran planteado cuestiones de fondo, de verdadero calado para mejorar realmente la educación en este país, para dotarla de un nivel de excelencia del que adolece. Todo el sistema hace aguas, empezando por las transferencias de educación a las CCAA que, aunque por un lado han supuesto mejoras notables en la modernización del sistema educativo, sin embargo han acarreado a su vez ciertos vicios provocados por el empeño meramente político de competir con los vecinos mejorando las estadísticas que por una verdadera preocupación por la calidad del sistema.

Puede que la calidad y la excelencia se consigan con más dinero pero puede que no, que se logren con mayor compromiso, implicación, formación continua, vocación, entusiasmo de maestros, profesores, catedráticos y, por ende, de los niños y jóvenes que se juegan su futuro en las aulas.

A medio y largo plazo, la educación, la innovación y el mercado laboral son las claves para el crecimiento sostenido. En todos los niveles educativos se debe potenciar, entre otros aspectos, el aprendizaje de idiomas y la utilización de las nuevas tecnologías de la información y una prioridad específica debe ser la mejora de la formación profesional. Nuestro sistema educativo debería acercarse a la realidad y formar personas creativas y emprendedoras. Creo que deberían incorporarse a los currículos académicos contenidos y habilidades emprendedoras, además de otros aspectos relacionados con la inteligencia emocional que son tan vinculantes para el fracaso o el éxito profesional futuro.

En menos tiempo del que imaginamos, los buenos trabajadores, los profesionales excelentes tendrán a su representante, a su coach, como tienen los futbolistas, y les garantizarán la mejor formación y entrenamiento para colocarles en las mejores empresas. Es el tiempo de los profesionales motivados que buscan, además, un desarrollo personal en sus trabajos, de forma que lo que hacen les satisfaga y les enriquezca tanto como sus pasiones vitales.

miércoles, 13 de junio de 2012

Sin empresas no hay nada

Y mientras los medios de comunicación nos saturan de información referente a las altas gestiones que se realizan en el Consejo, Comisión o Parlamento europeo,  allende los mares, en la sede del FMI, o en cualquier otro chiringuito, por parte de nuestros -y de otros- sacrificados políticos, para evitar el rescate; a la vez que la prima atenaza nuestros corazones ante el temor de que se convierta en prima segunda o tercera , y se cruzan declaraciones de grandes analistas políticos sobre los asuntos domésticos como la corrupción imperante, la descomposición del estado o la calidad moral y profesional de nuestros políticos, en un marco financiero agujereado y con los cajones institucionales hueros de condumio; el sufrido ciudadano no tiene más remedio que pensar

lunes, 14 de mayo de 2012

¿Por qué en España somos líderes en desempleo?

No hay debate, tertulia o foro económico en el que no se hable de las altas cifras de paro en nuestro país. Los expertos en economía, periodistas, políticos y ciudadanos en general nos preguntamos por qué en España los datos sobre desempleo son tan altos cuando en países de nuestro entorno, con similares dificultades, las tasas de paro son mucho más bajas.

Pues bien, una de las posibles respuestas a este enigma es nuestro propio modelo de organización administrativa. Resulta que debido a nuestro imperfecto estado de las Autonomías tenemos un mercado fragmentado con peligrosas consecuencias para la actividad empresarial y económica que hoy, con la crisis, se ven acentuadas. Con el modelo actual que tenemos, las empresas se enfrentan a un complejo entramado jurídico, un pesado lastre de competitividad, un severo freno a la inversión y a su expansión y un importante desincentivo a la creación de empleo.

“Mercado disgregado, laminado y profundamente imperfecto”, así lo califican  representantes de una Confederación Empresarial española que se atreven incluso a cifrar en 45.000 millones de euros lo que dejaría de producir la economía española por la maraña legislativa y la falta de unidad de mercado que sufre este país, hasta el punto que han remitido al Gobierno un informe titulado, “La unidad de mercado: un imperativo para recuperar la competitividad”.

Esto quiere decir que las empresas españolas se enfrentan a un entramado jurídico que lastra la inversión y la creación de empleo y que si tuviéramos un mercado armonizado, el dinamismo de las empresas españolas sería mayor y por ende sus inversiones y la creación de puestos de trabajo. Dicho esto, parece de lógica aplastante que las empresas reclamen al gobierno que prevenga o corrija esta situación revisando el vigente esquema constitucional de distribución de competencias y poniendo en marcha una Ley de Garantía de Unidad de Mercado para asegurar la libre circulación de bienes, prestación de servicios y factores de producción en todo el territorio nacional.

Ahondando en el tema, en uno de los últimos informes económicos de “la Caixa” se pueden extraer conclusiones que reafirman lo expuesto anteriormente. De todos es sabido que el tejido empresarial español se caracteriza por su fragmentación, con una gran prevalencia de pequeñas y microempresas, tamaño que condiciona la productividad y la capacidad exportadora, puesto que la empresas de mayor dimensión no sólo tienden a ser más productivas sino también más propensas a exportar.

España destaca por ser uno de los países avanzados con un mayor peso de las microempresas o empresas con menos de 10 asalariados, las cuales representan un 93% del total de empresas, frente al 83%, por ejemplo, en Alemania, que coincide con la media de la OCDE. Si trasladamos este principio al mercado laboral, resulta que las pymes en España copan el 78% del total de empleo, mientras que en Alemania sólo emplean el 60% y en Estados Unidos, el 47%.

Cuando se comparan datos y estadísticas entre magnitudes y países, surgen sorpresas, como que las grandes empresas españolas son incluso más productivas que las alemanas. En contrapartida, las micro y pequeñas empresas son menos productivas. Las grandes empresas en España son casi 3 veces más productivas que las microempresas y 1,6 veces más que las de tamaño medio, según datos de la OCDE. El problema está, entonces, en que la gran empresa tiene un peso muy reducido en la economía española.

Pero, ¿por qué tenemos escasez de grandes empresas en España? Todo apunta a las rigideces y obstáculos en el entorno institucional y de mercado en el que operan, -lo que dificulta su crecimiento-, y a factores sociales y culturales más amplios que limitan, de entrada, el horizonte de muchos proyectos empresariales. También a la especialización sectorial de la propia economía española ante el peso de sectores como la hostelería y el turismo, la construcción y las actividades inmobiliarias que suelen contar con empresas de menor tamaño.

El predominio de empresas de tamaño reducido puede deberse al marco institucional existente con lo que ello implica de regulación del mercado laboral, trámites burocráticos, disparidad de normativas entre distintos niveles administrativos, inseguridad jurídica, etc. Son elementos que influyen sobre la productividad y que, a menudo, se convierten en frenos al crecimiento y a la generación de empleo. Y en este punto, cabe añadir que la legislación, excesivamente restrictiva del mercado laboral, añade dificultades a la capacidad de crecimiento de muchas empresas y con ello, se limita la capacidad de generación de puestos de trabajo, factor que se ha empezado a corregir con la última reforma laboral que esperemos comience a dar sus frutos el próximo año.

jueves, 3 de mayo de 2012

3 de Mayo: Día Mundial de la Libertad de Prensa

En la era de la información, la libertad de prensa está cautiva, amordazada, agazapada, trémula… son tantas las amenazas que se ciernen sobre el periodismo y los periodistas fieles y comprometidos con la verdad que añadir mil y un calificativos más poco podría aportar al retrato de la realidad de quienes debemos ejercer este milagroso derecho que llamamos libertad de expresión. Pero no olvidemos que si la libertad de prensa está para pocas celebraciones, los perjudicados no son sólo los miles de periodistas que han perdido su empleo, los que realizan horas interminables cobrando míseros sueldos, los que malviven sin contrato haciendo colaboraciones informativas, fotográficas o los que se autocensuran para poder conservar su puesto de trabajo, sino el conjunto de ciudadanos de este país y su salud democrática.

Este oficio de periodista, tan apasionante como despiadado, y del que muchas veces aborrecemos, es el que garantiza que otros derechos tengan razón de ser, el que permite que otros tengan voz, el que denuncia los desmanes de quienes se consideran al margen de la ley, el que amplifica o silencia las múltiples aristas de la realidad... y así seguirá siendo, pese a quien pese. Yo no se dónde han quedado palabras y conceptos que nos enseñaban en la Facultad de Ciencias de la Información como ética y deontología profesional, periodismo de investigación, fundamentos de la información y comunicación, libertad de expresión y opinión pública, pensamiento crítico y creativo, etc., pero sí se que casi 6.500 profesionales de la información han perdido su empleo en España desde finales de 2008; 57 medios de comunicación han cerrado y se han ejecutado 23 EREs y que la espada de Damocles pende sobre los que quedamos.

Se dice que sólo en este año se generará más información que en los cinco mil anteriores y que un periódico de hoy en día contiene la misma información que recibía en toda su vida un ciudadano en la Edad Media. Si fuéramos conscientes del “poder” que tenemos como periodistas, cada uno individualmente y todos como colectivo, estaríamos hoy de fiesta, celebrándolo en el Húmedo con unas cañas y no en la concentración de Botines reclamando la dignidad de esta profesión maltrecha.

A pesar de todo, todavía quedan cosas que celebrar en el día de hoy: por ejemplo el chiste de Mingote publicado allá por el año 1966 y que reproduzco en esta entrada, igual que tenemos que aplaudir el anteproyecto de Ley de Transparencia que presentó el Gobierno el 23 de marzo y que, aunque mejorable, pone las bases de la aplicación del principio de la transparencia en la vida y la agenda políticas. Veremos cómo se centraliza toda esta información de la Administración General del Estado y cómo van a asumir este reto las comunidades autónomas y entidades locales. No se si da para celebraciones o no pero en Castilla y León la Junta ha aprobado el proyecto de creación del Colegio Profesional de Periodistas, un órgano al que no hay que estar adscrito para ejercer la profesión pero que intenta representar los intereses de este colectivo que nunca se ha caracterizado precisamente por su corporativismo. ¡Lástima!

Por último, apunto una de las increíbles ideas que nos regala el periodista y escritor Sergio Fernández en su libro Vivir sin miedos y que puede ser útil a la profesión: …”conciencia, creatividad, tecnología y formación continua son el pasaporte obligado para navegar sin naufragar a bordo del siglo XXI”.

Solamente añadir que debiéramos dedicar parte de nuestro tiempo a explorar nuevas fronteras, a innovar, sentarnos a reflexionar sobre lo que requiere el periodismo del futuro y ponernos manos a la obra, tomando conciencia del poder y la responsabilidad que tenemos y de nuestra capacidad de generar cambios. ¿Crees que eres demasiado insignificante para intentarlo? «Si crees que eres demasiado pequeño para ejercer cualquier influencia, intenta acostarte con un mosquito en la habitación«, (Robin Sharma, fundadora de la cadena The Body Shop).


lunes, 30 de abril de 2012

BE HAPPY!

Si usted duerme bien, hace ejercicio habitualmente, tiene sentido del humor, se adapta a las circunstancias fácilmente, tiene la autoestima y la capacidad de resiliencia altas, piensa en positivo, genera conexiones afectivas con los demás y no se cansa de aprender, además de tener buenos genes, claro, ¡ES USTED FELIZ! ¡ENHORABUENA!

Así al menos lo han afirmado los expertos que han participado en el segundo Congreso de la Felicidad que organiza una prestigiosa marca de refrescos. A esta lista tendríamos que añadir, digo yo, la circunstancia de tener trabajo, porque tal y como van las cosas, España va a batir el récord mundial de desempleados y de infelices.

Conseguir la felicidad…, ¿qué hay más importante que eso? Es una misión tan vital como imposible. Pero todos llevamos dentro la necesidad de librar esa batalla. La compañía que fabrica y vende el producto más universal, Coca-cola, se ha arrogado la tarea de organizar anualmente un Congreso Internacional de la Felicidad. Si nos lo cuentan hace unos años pensaríamos: “es una inocentada” pero es real, tan real como que los españoles somos los más felices de Europa, según se desprende de alguna encuesta hecha a pie de playa, me temo, porque si la hacen a pie de fábrica o a pie del Inem, no creo que encontraran tantas caras sonrientes.

La felicidad, dicen, es un estado transitorio, como el enamoramiento. Se lo preguntan a usted así, a bocajarro, ¿es usted feliz? y seguramente se quedaría en blanco, no sabría qué contestar. A lo mejor habría que preguntar qué cosas le hacen a uno feliz: dormir la siesta, comerse un cocido montañés, escuchar las risas de nuestros hijos, un masaje relajante, unas vacaciones en el Caribe, que el Real Madrid gane la liga…. ¡vaya usted a saber!

Pero ahora mismo, la felicidad en España cotiza a la baja. Además de mucho más pobres, estamos en la senda de ser mucho más desgraciados. Entre parados, asalariados mileuristas, funcionarios congelados, empresarios sin empresa, autónomos sin posibles, jóvenes sin futuro, viejos sin esperanza, sólo nos queda la clase política donde poder buscar a algún “agraciado”, y no lo digo por la “jeta” sino por su otra condición, la de ser humano feliz.

No les voy a aburrir con tragedias humanas o dramas personales, les voy a contar una fórmula infalible para ser un poco más feliz, aunque haya perdido su empleo. ¡Comparta su pena, sus pesares, sus lágrimas, sus cabreos, sus frustraciones, porque digo yo, que “si la felicidad es más si se comparte”, será verdad también que “la infelicidad es menos si se comparte”. Tengamos fe, esperanza y caridad y pensemos que no todo está perdido, que hemos venido al mundo desnudos y llorando y ahora tenemos el armario lleno de modelitos y a Buenafuente y Pablo Motos para activarnos los 17 músculos faciales que necesitamos para sonreir.

¡SONRÍA, que todavía no está gravado!