En la anterior entrada hablamos de la imperiosa necesidad del compromiso del colectivo judicial, como el pilar básico para la recuperación económica, no hacían falta grandes inversiones públicas, ni leyes, ni reformas o recortes, basta que se aplicasen las leyes. Y hablábamos así, en general, en abstracto, hoy en cambio lo hago en concreto como en todo León -los bares, tiendas, en la calle- de la corrupción, y es que ya no es un fenómeno indefinido que se asocia a las grandes ciudades, nombres estranbóticos, altos políticos y empresarios. Desde ayer nos hizo suyo a todos y colocó otra vez a esta provincia dentro de las noticias luctuosas de todos los noticiarios. No quiero, ni mucho menos saltarme el principio sacrosanto de la presunción de inocencia y por ello aquí dejo esta línea argumental para hablar de los hombres buenos, cabe preguntarse si llegado el caso todos seríamos corruptos.
Comentarios y noticias de la empresa. Y alguna que otra idea... Todas las entradas son personales y no responden a nadie más que a la opinión de su autor.
martes, 28 de octubre de 2014
viernes, 5 de septiembre de 2014
Deutschland über alles
jueves, 4 de septiembre de 2014
Nunca tantos debieron tanto a tan pocos
Pues ahora va a ser que la austeridad no mola
Hace tiempo hablamos de Abe y su política económica, bautizada sin mucha imaginación ni gracia como abeconomics, de que parecía que iba dando resultados positivos incluso que genera ciertas dudas a medio y largo plazo, pero en general y a modo de introducción es un mix entre políticas de oferta y de demanda, que parafraseando el viejo adagio latino de sobra conocido por todos ya lo apuntaba: en el medio está la virtud. martes, 2 de septiembre de 2014
La crisis francesa, Europa y el Apostol
Sé que desde un enfoque
provinciano que es el que me toca, se escapa del ámbito de actuación el análisis
de la situación europea en clave franchute, es lo mismo que decir que me
gustaría hablar de la debacle del gobierno francés y de su transcendencia en
Europa, y por ende en España, porque la tiene y mucha. Acostumbrados al
poderoso influjo del peregrinaje de la señora Merkel y de cada una de sus
exclamaciones, bufidos y carantoñas para desentrañar los designios más oscuros
del devenir económico de Europa, nos olvidamos que el futuro depende de ella -cómo no- y de otros; y dentro de esos está Francia, se quiera o no, nuestro
principal proveedor y cliente, asaltante de camiones, emuladores de tomatinas.
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